3.11.08

Fuistes nuestro hombre en la casita,
fuistes el único que tolero a mas de siete mujeres llamandote al mismo tiempo,
_Ismael,se cae la repisa
_Ismael,no tenemos agua
_Ismael,este niño llora y llora, solo quiere estar con vos...
Fuistes quien pinto los colores de Boca en el tanque del agua,lleno las paredes de flores,soles y estrellas. Hoy,la casita fue tirada y con ella los recuerdos de tenerte siempre con nosotras.
No tuvimos tiempo de decirtelo en vida,por eso estas letras que de algun modo te llegaran.
Fuistes importante para nosotras y para muchas familias de la villa del kilometro 8" .Siempre te recordaremos

20.10.08

de bastones...


si soy tu bastón,tendre el peso de tu reposo
sobre mi,
el mismo no me dejaria moverme con libertad,
me hundiria cuando el piso no fuera firme
y seria demasiado rigida
en suelos duros de la vida.
Quiero ser tu compañera, de esas que unos días estamos hombro a hombro
y otros un paso adelante o atras,
pero siempre unidas por el trabajo y no por el peso del mismo.

6.10.08

...no puedo dejar de pensar en esta princesa cuando me hablan de libertad.
Un cuerpo que no permite movimientos coordinados por una mente, que funciona a las mil maravillas.
Un cuerpo que día a día se vuelve más represor de libertades y de nuevo, como le contaba a Silvana,surgen terminos "oportunidades" y "Libertades" ¿Abra diferencia?

21.9.08

BUEN COMIENZO DE TIEMPOS
DONDE TODO HUELE A FLORES,
DONDE TODOS ABRIMOS CORAZONES ESPERANZADOS, DE UN MUNDO, QUE COMIENZA A MIRAR LA NUEVA VIDA...

4.9.08

...días en que no encuentro el camino,
días en donde no puedo seguir escuchando promesas,
días donde la esperanza se fue de shoping...
Creo merecerme estar cansada de seguir rogando a los gobernantes, que se me escuche, que se nos mire como trabajadores,como compañeros de luchas útopicas que llegan a ser tan real como sus indiferencias. Siempre tienen temas mas importantes que la silla de rueda que se necesita, que la mamá que va a perder sus hijos, porque ellos no mandan la orden de exclucion del hogar de un violador que vive con ella y le tiene miedo,de los melli con paralisis cerebral, que no los quieren recibir en una escuela común por sus bastones canadienses,de,de,de, ellos siempre tienen temas más importantes,ellos a quienes los votamos para que se ocupen de los incendios, de las jubilaciones y los recortes pero tambien, de estas cosas de las que todos los días pasan y necesitan respuestas.
Esto tambien pasara, y mañana volvere a luchar con secretarias que niegan a ministros o tratan de explicarme, como a un niño de primero inferior "Señora, Cordoba se incendia,tenga paciencia" es verdad, me hicieron perder la paciencia...

2.6.08



NO SERÁ MUCHO???

dicen los que saben :

"La felicidad es una trayectoria y un estado que tiene que ver con una manera de vivir y de existir, que incluye la aceptación de la inevitabilidad del sufrimiento, la perdida y el dolor que la vida nos impone"

PUAF,QUE DIFICIL...ME LA TRADUCEN?

19.5.08


Por Raúl Montenegro *

Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.
Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.
Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires.
Qué duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero.
Qué duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.
Qué duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita. Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.
Qué duro es ver el rostro reseco de doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.
Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.
Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.
Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.
Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.
Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos sólo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.
Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.
Qué duro es recordar que el 80 por ciento de los bosques nativos ya fue destrozado y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.
Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.
Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.
Qué duro es saber que miles de argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.
Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el Estado no hace estudios epidemiológicos.
Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos y que la Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia boliviana.
Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.
Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de argentinos que todavía no nacieron.
Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.
Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche sólo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro Chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua. Muy cerca de ellos, las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.
* Biólogo. Premio Nobel Alternativo (Estocolmo, Suecia). Profesor titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba, montenegro@funam.org.ar